Pronto llegará la fecha en que todas las madres serán agasajadas, se presentarán diferentes números en su honor. Se hablará de las abnegadas madres que durante su vida dedican sus días a compartir y criar a sus hijos , renunciando a su desarrollo personal y profesional para cuidar a los chicos y ayudarlos a crecer y triunfar en la vida.
Escuché también, que sólo las mujeres que dan a luz después de un doloroso trabajo de parto, son las que más quieren a sus hijos, como si el dolor fuese señal de amor. Entonces, aquí me pregunto, ¿Es que acaso sólo esas son las madres que merecen un homenaje?
Creo que nos estamos olvidando de más de la mitad de las madres del planeta. Pues según veo en el trajinar de los días, existen muchas madres que jamás dieron a luz y sin embargo quieren a sus hijos como si fueran de su propia sangre. Se preocupan por ellos, les dan lo mejor y siempre los animan a que sigan adelante. Hay otras madres que no han podido renunciar a sus trabajos, pues de hacerlo no podrían ni siquiera comprar un tarro de leche para sus hijos, tienen que trabajar de sol a sol pues las circunstancias así lo requieren. Hay madres que deben de cargar a sus pequeños a la espalda mientras intentan vender sus caramelos subiendo de micro en micro. Hay madres que sin saber leer ni escribir sufren en silencio, porque la violencia se llevó a su hijo y nunca más supieron de él.
Madres que deben de salir muy temprano a trabajar y dejar a sus pequeños encargados al cuidado de otras personas, pues la vida cada día es más dura y no podemos darle a nuestros pequeños un vaso con agua cuando lo que nos piden es leche. Madres que son padres también, pues la vida colocó en su camino a una persona poco confiable, que terminó por maltratarla y abandonarla.
Madres que a veces se ponen de mal humor porque al regresar a casa después de un día de trabajo, aún les espera más trabajo con las tareas de los chicos y el orden del hogar.
Por estas madres y por todas aquellas de las que me olvidé, deseo expresar mi admiración y cariño, mi reconocimiento y mi afecto. Y que su día sea una forma de expresarles que las queremos por el sólo hecho de ser madres.
A mi madre y a todas las madres les deseo no un día, sino todos los días de paz, tranquilidad, amor, reconocimiento, respeto.
Les deseo lo mejor MAMÁS.




